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El poder del juego estas vacaciones de primavera

Mientras los estudiantes se preparan para las vacaciones de primavera, la escuela Opportunity de Amarillo anima a las familias a incorporar días de juego divertidos en su horario sin clases, donde los niños deciden qué hacer.


“En Opportunity School, adoptamos un enfoque eficaz basado en el aprendizaje a través del juego, que lo incorpora como un componente central del proceso de aprendizaje”, explica Jill Goodrich, directora ejecutiva de Opportunity School. “Al animar a los niños a jugar en la escuela y en casa, fomentamos su curiosidad y creatividad innatas para impulsar aún más su desarrollo”.


El aprendizaje basado en el juego permite que los niños tomen sus propias decisiones sobre cómo y a qué juegan. Los mantiene activos y entretenidos, a la vez que les ayuda a participar en experiencias prácticas como construir con bloques o jugar en un área de juegos.



“El juego no solo enseña a los niños a explorar diferentes intereses, sino que también es la forma en que aprenden”, afirma Lesley Webb, especialista en calidad del programa Opportunity School. “A través del juego con propósito, los niños participan en la resolución de problemas, el pensamiento crítico y la toma de decisiones, todo ello mientras se divierten y construyen una base sólida para el éxito académico futuro”.


Durante el aprendizaje basado en el juego, los niños adquieren habilidades académicas esenciales, al tiempo que desarrollan capacidades sociales, emocionales y cognitivas cruciales.


“Cuando los niños juegan, sus cerebros se conectan para desarrollar habilidades, habilidades cognitivas como las matemáticas y la resolución de problemas, habilidades lingüísticas y de lectoescritura como aprender a hablar, escuchar y leer, y habilidades socioemocionales como aprender a llevarse bien con los amigos y gestionar sus sentimientos”, dice Goodrich.


En Opportunity School, el aprendizaje basado en el juego es iniciado por los niños y apoyado por los maestros, un enfoque que se anima a los padres a adoptar los fines de semana y los días libres escolares. Al permitir que los niños dirijan las actividades lúdicas, las familias pueden ayudarlos a desarrollar sus intereses y conocimientos individuales, lo que en última instancia les permite avanzar al siguiente nivel de su aprendizaje.


“Los niños no están hechos para quedarse quietos y aprender; necesitan jugar y moverse”, afirma Webb. “A los niños les encanta aprender y jugar por naturaleza, y cuando se les coloca en programas o situaciones que no se basan en el juego, a menudo les cuesta disfrutar del aprendizaje, lo cual es fundamental para formar aprendices de por vida”.



 
 
 

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